Una carta a mis estudiantes

Parte de 10 mo grado

A mis estudiantes de 8 º, 9 º y 10 º:

Queridos estudiantes:

Nunca pensé que sería una profesora–mucho menos una profesora de matemáticas de bachillerato. Nunca había sido una opción de carrera o trabajo para mí. Pero de alguna manera–inesperadamente–recibí esta oferta de trabajo para ser profesora sustituta por un mes, y creo firmemente que esta era la dirección que Dios quería para mí en ese momento; aunque no entendía hacia dónde El me estaba llevando.

Pero acepté. Y me gustó, aunque era agotador muchas veces. Yo misma no entendía el trabajo físico, mental y vocal que requiere ser un maestro. Si lo hubiera sabido cuando era estudiante, probablemente hubiera sido más comprensiva.

Pero yo sé que ustedes todavía no lo entienden. Y es por eso que a veces hablaban en voz alta en clase, y yo tenía que forzar mi garganta para que mi voz se escuchara sobre la de ustedes. Otras veces, yo tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para obligar a mi cuerpo a ir a clase, porque estaba muy cansada. Un par de veces, tuve que quedarme hasta las 3 de la mañana preparando los exámenes para el día siguiente, tratando de ser lo más justa posible. Era un trabajo duro, y algunas veces sentía que no sería capaz de completar el mes. Pero con la gracia de Dios y una taza de café cada mañana, pude completar un día a la vez.

E incluso todas las noches, todo el trabajo duro y todo el cansancio que pasé no me harían arrepentirme nunca de haber tomado este trabajo. Nunca pensé que sería tan gratificante y satisfactorio. Nunca pensé que llegaría a apegarme tanto a ustedes en tan solo un mes. No sabía que me sentiría tan querida por ustedes.

Incluso cuando se portaban mal, cuando no estaban prestando atención, cuando tuve que regañarlos y quitarles puntos, todavía me sentía querida. Ustedes no guardaban rencor, hacían esos chistes tontos en los que no podía evitar reírme, insistían en agregarme al bb messenger y a facebook, y me hacían todas esas preguntas personales que yo no respondía.

En secreto, oraba en mi corazón que yo pudiera demostrarles amor siempre, incluso cuando estaba cansada o molesta, que ustedes pudieran sentir que yo los traté justamente, y que ustedes tuvieran buenos recuerdos de esta experiencia. Yo sé que yo era la que debía enseñarles, pero aprendí valiosas lecciones de usted. Aprendí que mostrar amor, aun en pequeñas maneras, hace la diferencia. Aprendí que la diversidad hace que el mundo sea interesante. Aprendí que la gente es más de lo que se ve, y que la opinión de cada persona es importante.

Cada uno de ustedes hizo que mi experiencia de un mes como profesora de matemáticas fuera inolvidable. Me sentí muy querida, como no puedo ni siquiera empezar a describir. Me sentí muy bendecida y apreciada. Sé que todo esto no es por nada que yo hiciera. Yo sé que Dios puso una “gracia” especial en mí, Él me dio favor con ustedes y con las autoridades. Y todos los elogios que recibí, y todos los abrazos que me dieron, y todas las cosas buenas que dijeron de mí fueron sólo consecuencia de la gracia de Cristo y su amor a través de mí.

Mi mes se acabó. Ahora los dejo. A pesar de que estoy emocionada por tener unos días de descanso, esta despedida es agridulce, porque me han pedido una y otra vez que me quede, y me gustaría. Pero esta vez, realmente siento que esa no es la dirección en la que el Señor me está dirigiendo. Siento que el propósito que Dios tenía para este trabajo se cumplió, y esto puede sonar como un cliché, pero yo soy una mejor persona gracias a esta experiencia, porque pude conocer a cada uno de ustedes e interactuar con ustedes. Todavía no sé exactamente cuál es el propósito de Dios para mi vida con este trabajo, pero espero que a medida que la vida siga avanzando, su plan se revele ante mí.

Les deseo todo lo mejor! Espero que tengan éxito, pero lo más importante, que ustedes elijan vivir sus vidas con Dios a su lado en cada paso del camino. Vale más la pena vivirla cuando El está con nosotros. Y, por último, espero que todos los recuerdos que ustedes tengan de mí y de mi tiempo con ustedes estén llenos de felicidad y amor, porque yo los recuerdo con mucho cariño.

Los quiero y los veré pronto!

Atentamente,

Miss Féliz

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3 responses to “Una carta a mis estudiantes

  1. Que dulce…me siento muy identificada con lo que escribiste, aunque yo duré todo un año escolar dando clases de Orientación y Educación Artística, fue el mismo sentir, ahora soy mejor persona luego de esa experiencia y estoy muy agradecida de Dios por todo lo que experimenté, lo bueno y lo malo.

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