El Problema de la Gracia

Cada vez que algo malo le sucede a alguien a mi alrededor, algo malo que pudo haberme pasado a mí igualmente,  siempre me pregunto ¿por qué a él y no a mí? Estoy agradecida por la bondad inmerecida de Dios para mí, pero todavía no entiendo cómo funciona. Yo todavía no entiendo por qué El es tan bueno conmigo cuando yo no he hecho nada bueno para merecerlo. ¿Por qué hay gente que sufre que no ha hecho nada para merecerlo?

Para merecerlo… Mientras escribo esto, me pongo a pensar en lo absurdo que mi razonamiento debe parecerle a Dios. A la luz de la Escritura, es absurdo. Al final, todos merecemos el dolor y el mal y la muerte–esto es lo que merecemos por nuestros pecados. Sin embargo, El elige bendecir a aquellos que así lo desee. Aún así, todavía me pregunto, ¿por qué El elige bendecirme a mí y a otros no?

Y me doy cuenta que tengo un problema.

Todavía no entiendo qué es la gracia y cómo funciona. Siento como que tengo que hacer ciertas cosas o actuar de cierta manera para merecer la bondad que Él ya me ha dado. Y como no he hecho ninguna cosa buena, no puedo comprender por qué El me la da de todas maneras. ¿Te das cuenta? Eso es exactamente lo que la gracia es! La gracia es dar a personas inmerecedoras la bondad que no se merecen!

Yo lucho con la gracia porque me cuesta aceptar cosas de la gente. Cuando lo hago, siento como que me estoy aprovechando de ellos, que no puedo resolver por mí misma. Se requiere humildad para aceptar que no eres lo suficientemente bueno y que Dios aún así te bendice. Se requiere humildad para aceptar que, en ocasiones, necesitas ayuda de otras personas. Pero también se necesita humildad para aceptar que hay personas que están más que dispuestas a ayudarme con alegría, de la misma manera que yo estoy dispuesto a hacer esto por ellos.

Dios nos ha dado toda su bondad por el amor generoso y abundante de su corazón hacia nosotros. El no pide ni espera nada más que un corazón humilde que lo ama y cree en él. Si ya he entregado mi vida a Él, tengo que humildemente aceptar y disfrutar estas cosas que Él ya me ha dado.

La gracia es un regalo. Y los regalos no se dan esperando algo a cambio, sólo gracias.

“Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia.” -Romanos 11:6

¿Se te hace difícil aceptar la gracia?

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