Agua para mi Carro: Versión Moderna de “Agua para mis camellos”

Mi carro se ha estado portando mal últimamente; en otras palabras, se ha estado sobrecalentando. Una noche, encendí el carro en el estacionamiento de mi universidad, y de repente, un gran STOP se encendió en el tablero. Suspiré profundamente porque sabía lo que estaba sucediendo: Mi carro se había sobrecalentado de nuevo, y el radiador necesitaba agua. Esta era la primera vez que lidiaba con el carro yo sola. Así que ahí estaba yo, una chica que no sabe nada sobre carros, que nunca había arreglado el carro completamente sola, tratando de ver lo que podía lograr.

Empecé a pensar en lo que necesitaba hacer. Primero, necesitaba una envase plástico para poner el agua. Listo; tenía uno en el carro. Segundo, necesitaba agua. Listo, había llovido mucho. Tercero, tenía que abrir el bonete para chequear el sistema de refrigeración. Listo, usé un pedazo de tela para abrir la tapa. Cuarto, encendí el auto y le eché agua. Pero entonces, el agua comenzó a hervir. Apagué el carro. Se me acabaron las ideas. No sabía qué hacer.

Al mismo tiempo, estaba mirando a mi alrededor, esperando secretamente que alguien me ofreciera un poco de ayuda. Mi carro estaba parqueado cerca de la entrada, así que había un montón de gente yendo y viniendo. Yo realmente no quería molestar a nadie pidiendo ayuda. Además, yo quería ver si algún hombre sería un caballero y me ofrecería ayuda. Para mi gran sorpresa, nadie me ayudó. Yo estaba teniendo un momento difícil, sin saber qué hacer, y muchos chicos que me vieron luchando con un carro  y un bonete abierto me miraron y me pasaron por el lado.

¿Sabes lo que pensé en ese momento? En primer lugar, pensé que quedan muy pocos caballeros, que de los muchos hombres a mi alrededor ninguno se ofreció a ayudarme. En segundo lugar, pensé en la historia del Buen Samaritano, y cómo yo la había vivido al revés.

Por último, pensé en la historia del siervo de Abraham en Génesis 24:12-22. Para dar un poco de trasfondo a la historia, Abraham estaba viviendo en tierra pagana, y era tiempo de que su hijo Isaac se casara pero Abraham no quería que Isaac se casara con una mujer pagana. Así que envió a su siervo a su tierra natal para que le buscara una esposa. Una vez allí, el siervo llegó a un pozo de agua y oró a Dios para que le mostrara cuál mujer debía elegir: si él le pedía agua para beber y ella también le ofrecía agua para sus camellos, entonces ella sería la elegida. Efectivamente, una muchacha muy bonita llamada Rebeca hizo exactamente eso, y ella finalmente se casó con Isaac.

¿No es curioso que las dos historias aquí están relacionadas con agua? El siervo necesitaba agua para sus camellos (su modo de transporte), mientras que yo necesitaba agua para mi carro (mi modo de transporte moderno). ¿Crees que es coincidencia que la señal que el siervo pidió al Señor estaba relacionada con el servicio? Él no le pidió a Dios que la chica tuviera el pelo rubio, o que tuviera la túnica más bonita o que le diera alguna señal relacionada con cosas externas. El le pidió a Dios que decidiera quién sería la esposa de Isaac basado en un acto de servicio. ¿Por qué? Porque esto muestra mucho de su carácter. Esto mostró si ella era amable con los extraños, si ella estaba feliz de servir a los demás, si ella era dedicada con sus responsabilidades, si era sumisa. Por ese acto de bondad y servicio, el siervo pudo conocer mucho de quién Rebeca era. Y sería un factor importante para determinar si sería una mujer piadosa y buena futura esposa.

Cuando yo estaba en esa situación, cuando necesitaba ayuda con mi auto, yo también pude ver cuál de estos chicos tenía una actitud amable y estaba dispuesto a servir. Lamentablemente, ninguno de ellos lo hizo.Pero esto sirvió para mostrarme que ese no es el tipo de hombre con el que quisiera casarme. Ver a un hombre (o una mujer) en su día a día, la forma en la que trata a la gente y cuánto está dispuesto a ayudar a otros que necesitan ayuda muestra mucho de su carácter. Al final, nosotras (mujeres) necesitamos casarnos con hombres que sean líderes espirituales, que sean protectores, proveedores y que puedan sacrificar su comodidad cuando el momento lo requiera. Y los hombres también necesitan casarse con mujeres edificadores, que sirvan alegremente y que sean ayuda idónea.

Estos chicos probablemente no sabían que yo los estaba observando, y probablemente ni siquiera estaban interesados en impresionarme, pero fui capaz de conocer su carácter por lo que vi de ellos en ese pequeño momento crucial, su disposición para ayudar a alguien en necesidad.

Ahora imagina la situación opuesta: un hombre que hace todo lo posible para ayudarme con el carro, prenderlo y tenerlo en marcha. Imagina la buena impresión que ese chico causaría en mí o en cualquier otra chica en mi situación. Si alguna vez él [hipotéticamente] estuviera interesado en mí [y fuera Cristiano], no tendría que convencerme mucho para salir con él porque ya tengo una opinión favorable de él por ese acto de servicio que hizo por mí, no importa cuán simple el servicio.

Así que aquí hay un consejo, tanto para los chicos como para las chicas, al elegir un compañero:

1. SE AMABLE Y PRONTO PARA SERVIR: La gente aprecia mucho cuando personas extrañas se les acercan a ayudar en un momento de necesidad, ya sea para arrancar la batería de tu carro, ya sea para sostenerte la puerta, ya sea que les permitas copiar los apuntes de clase o les ofrezcas ayuda con la tarea. La gente lo apreciará y tendrá una opinión positiva a causa de ello. ¿Quién sabe? Hasta podrías iniciar una amistad con un extraño que una vez te ayudó o a quien una vez ayudaste.

No pierdas la oportunidad de servir a la gente, aunque no te cueste nada y aunque sí te cueste. Tal vez no signifique mucho para ti, pero significará mucho para la persona que lo reciba.

2. PRESTA ATENCION A ACTOS DE BONDAD Y SERVICIO: Cuando sea el momento de considerar a una persona para casarte, mira cuán dispuesto está a servir a los demás. Incluso antes de que haya atracción romántica que pueda parcializar tu opinión, observa la manera en que se comporta y trata a otras personas. Te mostrará su verdadero carácter en un escenario cotidiano, donde es él mismo y no está tratando de impresionar a nadie. Una persona que está dispuesta a servir a otros que lo necesiten muestra una actitud de sacrificio que se asemeja a la de Cristo.

Por lo tanto, sé amable. El tipo correcto de persona lo notará y se sentirá atraído a ti por ello. Y está atento a actos de bondad en los demás. Es sólo otra señal que podemos utilizar para asegurarnos de casarnos con una persona desinteresada, consciente de las necesidades de los demás y que se esfuerza por ser cada vez más como Cristo. La bondad puede producir grandes resultados.

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