“Me amo lo Suficiente como para Marcharme”

Estas fueron las palabras que dijo Jennifer López en su primera entrevista después de anunciar su divorcio de Marc Anthony. Llegó como una sorpresa, ya que parecían tener un matrimonio muy sólido. Pero al final, se derrumbó. No sé las razones del divorcio, por lo tanto, no pretendo ser juez de sus acciones tampoco. Pero todo esta conmoción con el divorcio me hizo pensar en el matrimonio.

De todas las personas, los cristianos son los que mejor deben entender lo sagrado del matrimonio. No sólo porque Dios lo estableció así, sino porque estos matrimonios terrenales que suceden cada día entre un hombre y una mujer son un reflejo de la unión que tendrá lugar entre Jesús y su esposa (la Iglesia). El matrimonio es un pacto que se supone debe durar para siempre o hasta que uno de los dos muera [esto es lo que los novios se prometen en sus votos matrimoniales], pero de alguna manera, este vínculo, esta promesa se puede romper. Los divorcios son cada vez más comunes, y me parece que son una especie de salida fácil cuando las cosas ya no funcionan entre dos seres humanos imperfectos.

Ahora piensa en el matrimonio verdadero, el que los seres humanos tratan de reflejar, el de Jesús y la Iglesia. Es un matrimonio que se llevará a cabo cuando Jesús vuelva de nuevo por nosotros. No es un matrimonio entre dos seres humanos imperfectos. Se trata de un matrimonio entre un Dios encarnado, sin pecado y una novia imperfecta y redimida en proceso de santificación.

Cuando pienso en las palabras de Jennifer López, “Me amo lo suficiente como para marcharme”, todo lo que puedo pensar es: ¿Qué hubiera pasado si Jesús hubiera decidido decirnos esas palabras a nosotros? Somos, después de todo, una novia que le falla una y otra vez, una novia que no puede amarlo como Él nos ama, una novia que se acobarda antes de la boda, una novia que incluso lo engaña con otros amantes . Si nosotros [los humanos] hubiéramos planeado casarnos con una novia así, es probable que hubiéramos decidido no casarnos con ella después de todo, porque ella no se merece nuestro amor.

PERO gracias a Dios que, a pesar de que Él es el único que realmente tiene el derecho de dejar a una novia así, El no lo hace! Él no se da por vencido y se marcha! Por el contrario, cada vez que le fallamos y pecamos contra Él, Él es misericordioso y perdonador, y Él nos recuerda que no hay nada en este mundo [ni siquiera nosotros mismos] que pueda romper el pacto que él había dicho durará por toda la eternidad.

Un Dios perfecto, que tenía todo el derecho de presumir de toda su gloria, se hizo siervo, murió en una cruz y fue despreciado por aquellos a quienes vino a salvar. Definitivamente El puso su orgullo y su amor propio a un lado porque no quería alejarse de la Novia a quien ama.

Cuando sientas que le estás fallando a Dios, que estás siéndole infiel, recuerda el amor con el que Él te amó, recuerda el pacto eterno Él ha hecho contigo, y ora para que Él te ayude a amarlo como Él se merece. Agradécele por su amor que nunca falla hoy!

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor.       -Romanos 8:38-39

Los dejo con la canción “Unfailing Love” de Chris Tomlin.

El servicio desde otro lente

A veces limitamos el servicio a eventos de caridad, viajes misioneros, escuela dominical o cualquier otra cosa que podamos hacer en la iglesia. Y sí, todas estas cosas son parte del servicio. Pero últimamente, he ido descubriendo un nuevo tipo de servicio que va más allá de la acción.

Recientemente, mi familia y yo compramos una cámara nueva, la Nikon D5100.


Fue un poco surreal para mí porque yo no pensé que sería dueña de una réflex digital en este momento. En mi plan de vida y en mi mente, yo no tendría esta cámara ahora. Pero el Señor de alguna manera me sorprendió y me dio justo la cámara que quería mucho antes de lo que yo esperaba. Estaba y sigo estando agradecida. Ahora, hay dos formas en las que yo podría haber decidido utilizar mi cámara:

PODRIA HABER SIDO SOBREPROTECTORA DE MI CAMARA, y con razón, ¿sabes? Es más cara que una cámara normal, y quiero mantenerla en las mejores condiciones durante el mayor tiempo posible. Esto no quiere decir que yo no la usaría para el servicio en la iglesia, pero significaba que yo iba a ser la única que la operara.

PODRIA HABER SIDO DESPRENDIDA y ponerla  a disposición para el servicio en la iglesia. Eso significaba que tal vez yo no sería la única utilizando la cámara. Eso significaba que yo podría prestar la cámara a otra persona para usarla en eventos de la iglesia, etc.

Decidí que este regalo que Dios me había dado estaría completamente a disposición de mi iglesia. Si Dios me dio esta cámara mucho antes de lo que pensé, ¿por qué iba yo a ser egoísta al respecto? Debe haber una razón por la cual El me la dio. Además, todas las posesiones materiales se desvanecen. No importa lo mucho que la cuidara, en algún momento iba a terminar dañándose.

Lo curioso de todo es que en el momento en que decidí darle esta cámara completamente a Dios, Él abrió las puertas para muchas oportunidades donde la Nikon sería utilizada para propósitos eternos. La cámara llegó a mis manos en las primeras semanas de Junio, y desde entonces, se ha utilizado más para las actividades de la iglesia que para mi uso personal. Y eso me hace feliz!

Durante este mes y medio, hemos tenido una conferencia de tres días con el predicador Paul Tripp, nuestro campamento anual de jóvenes, y una jornada médica de una semana con el equipo médico GHO y un equipo de Gracia Soberana que vino a servir desde EEUU. Dos de éstos son los eventos más importantes que mi iglesia tiene en el año y requieren mucha planificación.Todos estos eventos fueron cubiertos con mi cámara (no necesariamente por mí), y yo no podría haber pensado en un mejor uso para ella.

Mi iglesia tiene una cámara, y podría usar eso como excusa para no prestar la mia. Pero si yo sé que las fotos saldrán mejor con mi cámara, ¿no debería entonces tratar de hacer todo–especialmente el servicio en la iglesia–de la mejor manera posible, recordando que lo hago para Dios?

Sé desprendido, especialmente cuando se trata de servir a Dios! Hubo momentos en que yo no podía ir a ese evento de la iglesia que tenía que cubrir, y alguien pedía mi cámara prestada para tomar las fotos. Tuve que tomar una decisión: el egoísmo o el desprendimiento. Decidí ser desprendida, y ha sido muy gratificante hasta ahora. En mi caso, yo tenía que desprenderme de una cámara. Tu caso puede ser diferente; puede que tengas que desprenderte de otra cosa. Pero no tengas miedo de dar tus cosas para el servicio de Dios, que es la mejor manera de invertir cualquier posesión material. El Señor recompensa la intención de un corazón dispuesto.