Problema = Oportunidad

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Llegué a casa después de un largo día de trabajo sólo para descubrir que no tenía las llaves de casa. Tendría que esperar por lo menos una hora antes de que alguien llegara.

Estaba frustrada y cansada, casi al borde de las lágrimas, porque yo no quería esperar afuera, y porque todo lo que había planeado hacer tendría que ser pospuesto.

Me senté en las frías escaleras y respiré hondo para tranquilizarme. Casi como una epifanía, me di cuenta de lo que olvido con frecuencia: incluso antes de salir del trabajo, Dios sabía que yo no tenía las llaves de mi casa y que tendría que esperar afuera por un rato.

Quizás esto era parte de Su plan para darme un descanso–un descanso de las preocupaciones de la vida cotidiana y de las excusas que yo daba para justificar el hecho de que no he estado pasando mucho tiempo con Él últimamente. Tal vez Él sabía que si no me obligaba a estar tranquila, sin computadora ni cualquier otra cosa en la que pudiera trabajar, entonces no habría tenido nuestra muy necesaria conversación  (y yo soy la parte necesitada en la ecuación).

Me senté en las frías escaleras, pero ahora, estaba contenta. Estaba disfrutando cada segundo de este momento de ocio que tan desesperadamente necesitaba. Pero sobre todo, aproveché este momento de tranquila soledad, de ninguna responsabilidad que me distrajera, para orar a mi Dios.

Él sabía, mejor que yo, que realmente necesitaba quedarme afuera sin llaves.

“Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien [...]”  -Romanos 8:28

La Edad es un Factor Decisivo?

No es ningún secreto que una de las principales bases de una amistad es tener intereses en común. ¿Tenemos la misma edad? ¿Estudiamos la misma carrera? ¿Trabajamos para la misma empresa? ¿Nos gustan las mismas cosas? ¿Compartimos los mismos pasatiempos? ¿Vivimos por la misma fe?

La fe puede–y debe–ser la base más sólida para nuestras relaciones. La fe moldea cómo pensamos acerca de todos los demás aspectos en nuestras vidas. Da forma a la manera en que nos comportamos y reaccionamos a ciertas situaciones. Ella produce un milagro sobrenatural en nosotros, llevado a cabo por el Espíritu Santo, que nos transforma más a la semejanza de Cristo. Y eso es un vínculo que merece más que una amistad.

LA HERMANDAD DE LA FE

Juan 1:12 dice que “a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Eso significa que todos los que compartimos la fe en Jesús debemos tener más que una amistad, una hermandad [como hijos e hijas de Dios]. Lamentablemente, la mayoría de las veces, tratamos a esta hermandad más como una amistad. Continue reading

Una carta a mis estudiantes

Parte de 10 mo grado

A mis estudiantes de 8 º, 9 º y 10 º:

Queridos estudiantes:

Nunca pensé que sería una profesora–mucho menos una profesora de matemáticas de bachillerato. Nunca había sido una opción de carrera o trabajo para mí. Pero de alguna manera–inesperadamente–recibí esta oferta de trabajo para ser profesora sustituta por un mes, y creo firmemente que esta era la dirección que Dios quería para mí en ese momento; aunque no entendía hacia dónde El me estaba llevando.

Pero acepté. Y me gustó, aunque era agotador muchas veces. Yo misma no entendía el trabajo físico, mental y vocal que requiere ser un maestro. Si lo hubiera sabido cuando era estudiante, probablemente hubiera sido más comprensiva.

Pero yo sé que ustedes todavía no lo entienden. Y es por eso que a veces hablaban en voz alta en clase, y yo tenía que forzar mi garganta para que mi voz se escuchara sobre la de ustedes. Otras veces, yo tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para obligar a mi cuerpo a ir a clase, porque estaba muy cansada. Un par de veces, tuve que quedarme hasta las 3 de la mañana preparando los exámenes para el día siguiente, tratando de ser lo más justa posible. Era un trabajo duro, y algunas veces sentía que no sería capaz de completar el mes. Pero con la gracia de Dios y una taza de café cada mañana, pude completar un día a la vez.

E incluso todas las noches, todo el trabajo duro y todo el cansancio que pasé no me harían arrepentirme nunca de haber tomado este trabajo.  Continue reading

Tu Huella de Libro: Eres lo que Lees

Mientras navegaba por la web buscando recursos para mi trabajo temporal como profesora sustituta, me encontré con la campaña de Scholastic Eres lo que Lees. Esta anima a personas alrededor del mundo a que elijan los cinco libros que más han influido en sus vidas, para interactuar con una comunidad global que comparte sus huellas de libro. Después de todo, los libros que lees y la información que recibes de ellos puede ayudar a definir quién eres y cómo piensas. 

También añadiría que los libros que lees forma quién la gente piensa que eres–su percepción de ti.

Recientemente, una amiga me invitó a pasar un fin de semana de relajación en un hotel en Punta Cana. Me sumergí en el agua de la piscina y miré a la gente a mi alrededor [los extranjeros: en su mayoría europeos y norteamericanos]–me gusta observar a la gente a veces. Me di cuenta de que la mayoría de la gente estaba nadando y bebiendo en el bar de la piscina, o estaban descansando en sus chaise lounges mientras leían un libro. En realidad, la mayoría de las personas que no estaban nadando estaban leyendo un libro. 

Una mujer estaba leyendo un libro sobre los perros. El título decía algo como esto: “Si su perro pudiera hablar…”

Muchas otras mujeres estaban leyendo novelas románticas baratas con la cara de un hombre guapo en la portada.

Pero había un hombre mayor, recostado en su silla junto a la mujer que supongo era su esposa, que estaba leyendo un libro titulado: “Digno de Morir” (Worth Dying For) por Lee Child. 

 

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