Llamado de Terremoto

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Yo había escuchado las noticias–el terremoto en Haití hace dos años y el año pasado en Japón. Fueron noticias impactantes, pero no creo haber entendido la magnitud del miedo y la desesperación. Mi país ha tenido muy pocos terremotos en mucho tiempo, y nunca había sentido ninguno.

Pero hace 2 días, estaba sentada en mi escritorio en el trabajo y sentí un ligero temblor. Miré a la pantalla de la computadora y sabía qué la hacía temblar. Mi corazón empezó a latir más rápido. Controlé mis ganas de salir corriendo como una lunática, y sólo esperé tensamente hasta que dejara de temblar. Mi primer terremoto … ni siquiera fue tan fuerte, pero fue lo suficientemente fuerte y largo como para asustarme.

Los terremotos están fuera de nuestro control, igual que los huracanes y la crisis financiera, pero no exactamente igual. Los huracanes nos producen miedo, pero si vivimos en una casa fuerte, vamos a estar bien. Pero los terremotos? No importa lo fuerte que nuestras casas sean, todavía no estamos seguros, nuestros hogares pueden ser sacudido al suelo o podemos tener un tsunami impredecible. Nadie está exento.

Admito que el terremoto me asustó, pero después de que todo pasó, me di cuenta de que era más como un llamado de atención. Puedo estar tan enredada en las cosas cotidianas (como el trabajo y la universidad y la vida en general) que a veces olvido que estas cosas pasarán. A veces, el fin del mundo parece mucho más lejano de lo que realmente está. Este terremoto me recordó que la vida que vivo y la tierra a la que nos aferramos con tanta fuerza un día dejarán de existir. Pero después de ese día, yo estaré en el cielo con mi Salvador para siempre.

Es un gran alivio el poder tener miedo un minuto, pero saber que todo va a estar bien al final, incluso si el terremoto es muy fuerte, incluso si mi casa se ​​cae, y aunque yo muera. Yo no vivo para este mundo. Mi morada celestial me espera.

“Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”-Filipenses 1:21

Hakuna Matata

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Había estado esperando el taxi que me llevaría del trabajo a la universidad durante 15 minutos. Estaba inquieta. Si él llegaba más tarde, yo perdería mi examen parcial. No podía perder mi examen! El carro de mi hermana estaba siendo reparado; no estaría listo hasta dentro de 30 minutos. Llamé a la compañía de taxis un millón de veces, pero el taxi nunca llegó. Me resigné a esperar… en contra de mi voluntad. Cuando finalmente llegué a la universidad, me enteré de que mi profesor todavía no había llegado a la clase.

Recientemente, una vez más no pude tomar uno de mis exámenes finales debido a responsabilidades del trabajo y otros malentendidos. Pagué para tomar el examen nuevamente y, después de 5 días, mi profesora aún no lo había calificado. Yo temía que no podría inscribirme para el próximo cuatrimestre. El último día de inscripción de materias, con pocas esperanzas, me enteré de que la profesora por fin había enviado mi calificación, y pude inscribir mis materias con normalidad. Por cierto, saqué una A!

Estas son sólo algunas de las historias que representan cómo ha sido mi 2011. Es fácil preocuparse cuando nos encontramos en momentos de ansiedad o incertidumbre. Cuando hemos agotado todas las soluciones posibles, la preocupación nos hace sentir como si todavía tenemos algo de control sobre la situación. Pero en realidad, no lo tenemos. Preocuparse no va a cambiar la situación, sólo nos anima a mortificarnos con las dificultades o problemas.

En ambas situaciones, el problema estaba fuera de mis manos. Hice todo dentro de mis posibilidades para arreglarlas, pero no pude. Y como Dios sabe que me gusta tener el control, El intencionalmente cerró las puertas y me hizo esperar hasta el último minuto para demostrarme que mis problemas están en Sus manos y que procuparme no iba a cambiar nada.

Cuando nos preocupamos, nos olvidamos de que todo lo que sucede en nuestras vidas no ha escapado el conocimiento de Dios. Nos engañamos a nosotros mismos al pensar que tenemos poder sobre el resultado final de las cosas. Podemos hacer todo bien y aun así, las cosas podrían no salir según lo planeado. Y gracias a Dios por los desvíos, porque quitan nuestros ojos de nuestra propia auto-suficiencia y nos obligan a confiar en Él solamente.

Al comenzar un nuevo año, reflexionamos sobre lo que hemos logrado hasta ahora y los objetivos que esperamos alcanzar en un futuro próximo. Puedo decir que muchas cosas que yo esperaba que sucedieran en el año 2011 no sucedieron. Y con el comienzo de un nuevo año, mi mente se pregunta si “yo haré que sucedan” en el 2012.

Lo que tú y yo no fuimos capaces de lograr en el 2011, lo que no lleguemos a alcanzar en el año 2012, sin importar los problemas que se nos presenten, sea cual sea la manera que   Dios elija para solucionarlos, pase lo que pase, de nada nos sirve preocuparnos… ni ahora ni nunca.

Feliz Año Nuevo!

Tengo trabajo! Y Dios sigue siendo fiel

Esto nunca ha sido fácil para mí–creer que Dios es fiel, y no sólo teóricamente. Muy a menudo, pongo en duda que El alguna vez derrame bondad sobre mí. Después de todo, no lo merezco.

Pero una y otra vez, el Señor demuestra que estoy equivocada, y este es uno de esos momentos. Hasta julio, había estado trabajando con mi papá en un área que no estaba relacionada con mi campo de estudio. Así que dejé el trabajo con la esperanza de trabajar diseño gráfico freelance. Después de mucho pensar y un montón de proyectos para la universidad, decidí que lo mejor era ganar experiencia de trabajo en una agencia de publicidad real–después de que la carga de la universidad disminuyera un poco.

Durante ese tiempo, conseguí un trabajo temporal como profesora sustituta de matemáticas. También subí mi curriculum a una página web de búsqueda de empleo– por si acaso. Sin embargo, por un par de meses no me enteré de ningún trabajo, y la verdad, era la última cosa en mi mente hasta que fui contactada para una oferta de trabajo que en realidad nunca sucedió.

Durante ese proceso, la búsqueda de empleo se reavivó. Me aseguré de que todo el mundo supiera que estaba interesada en posiciones relacionadas con la publicidad, y oraba a Dios para que proveyera un puesto de trabajo, especialmente porque no es fácil entrar a las agencias de publicidad. También comencé a trabajar en mi portafolio.

Yo no sabía que Dios usaría a un amigo de mi papá, que es el mensajero de una agencia muy importante en el país, para ayudarme a encontrar un trabajo. Él me consiguió el correo electrónico de la gerente de Recursos Humanos, y ella remitió a mi cartera a otra agencia que me llamó de inmediato.

Después de un par de entrevistas y pruebas, puedo decir que ya no estoy desempleada! Y me sorprende lo rápido que todo sucedió. Un día, ni siquiera pensaba que tendría una oferta de trabajo; al día siguiente, recibí una llamada para una entrevista. Dios respondió mis dudosas oraciones diligentemente, El me consiguió el puesto aunque no tengo experiencia de trabajo en una agencia.

No importa lo que pensemos que nos merecemos o si pensamos que Él va a responder, Dios sigue siendo fiel a sus hijos. Una y otra vez, El me demuestra que El continúa siendo fiel a mí. Estoy tan agradecida de que su bondad no depende de mí.

La Fe Sola es Nada

fe [fe] sustantivo

1. confianza en algo o alguien.
2. creencia que no está basado en prueba.
3. creer en algo, como un código ético o un estándar de mérito, etc.
4. un sistema de creencias religiosas.

La fe sola es genérica e intangible. Se desvanece en el aire.

La fe en las personas está destinada a decepcionar.

La fe en objetos y cosas es inestable e incontrolable.

La fe en Jesús es infalible y verdadera.

La fe en algo o alguien fuera de El significa nada.