Este año, no habrá pavo para mí. De hecho, nunca ha habido. Mi familia no celebra el Día de Acción de Gracias, aunque yo siempre he querido–con pavo relleno, salsa, y todo lo demás.
Al mismo tiempo, me alegra no haberme ahogado en el frenesí de las festividades. Últimamente, siento como que estas fiestas son sólo una excusa para comprar y consentir los hábitos consumistas (Viernes Negro, regalos de Navidad…). Nos sentimos festivos y felices, pero la verdadera razón detrás del origen y la celebración de días festivos como el Día de Acción de Gracias y Navidad ya ni siquiera se menciona.
Así que muchas personas tienen una gran cena de Acción de Gracias e incluso se dan la mano mientras dan las gracias, pero en realidad no han tomado el tiempo para agradecer a Dios por lo que tienen. La celebración de Acción de Gracias no se trata tanto de la cena, sino de una actitud de gratitud. La Navidad no se trata tanto de dar, sino de celebrar el nacimiento de Jesús para nuestra redención. Si estas fiestas pierden su esencia, no sirve de nada celebrarlos más.
A veces creo que podemos enfocarnos demasiado en el pavo, el estómago lleno después de la cena, y las rebajas. Nos olvidamos de lo que es más importante: reflexionar en la bondad de Dios hacia nuestras vidas, darle gracias por las bendiciones que Él nos ha dado. Y esto no es cosa de un sólo día, tenemos que ejercer esto a diario.
Así que para ustedes, que celebran Acción de Gracias, idisfruten su deliciosa cena! Mi boca se hace agua cuando lo pienso! Pero recuerden que el pavo no hace el Día de Acción de Gracias. Un corazón agradecido hace el Día de Acción de Gracias.
En cuanto a mí, voy a celebrar el Día de Acción de Gracias, sin pavo y todo!


